miércoles, 30 de julio de 2014

Gaza, cuánto me dolés

Qué hemos perdido?
para olvidar la voz y el asombro
para referenciarnos
y autoreferenciarnos en el dolor del otro

Estoy cansado de las palabras
que no despiertan a los muertos
de las bofetadas del olvido
de los juicios encriptados del poder
de las voces
y más de los silencios
del que nunca más tendrá una voz

Harto de las redes
que no recogen peces sino cadáveres
para más hambre
y más muertos

La poesía se ha vuelto ofrenda
y corona para el desierto
para los que matan después del poker
y el martini

Porqué siempre los buenos
se ahogan en el silencio de este mar de estiércol

¡Gaza!
Cómo me desespera tu nombre
de insomnio y de hospitales
¡Gaza!
Cuánto me duele
esta impotencia de estar en otro lado
sin un misil gigantezco
para derribar el poder
de tanta muerte absurda
incongruente
que agrieta el futuro y averguenza
¡Gaza!
cuanto me dolés

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