miércoles, 21 de mayo de 2014

La Maldonada



del libro “Mujeres tenían que ser”
de Felipe Pigna


Ella,
con la escasez del alimento
que la noche regala.

Ella,
la del grito,
la que imagina el tiempo
y permanece a tu lado
en la caverna del mundo.

Ella,
la humillada
con la ternura del arrollo
y la dignidad en la piedra.

Ella,
La Maldonada
pandora del hambre.
Felina
en lo profundo de la noche.

La siempre mujer
que nos señala,
ha esperado
con la palma abierta de sus manos
a que la noche defina
los surcos de una escritura incierta.

Aquí la vida
la inteligencia,
allí el amor

La espera
de todo lo perdido

la marca de sus manos

el látigo en los ojos
vida

en la mordedura del tiempo.


Gonzalo Vaca Narvaja

La tierra





El agua cae
al costado de la piedra
en el rojo crepúsculo
              de la tarde
             apenas percibida.

Es efímero el día
precaria la brisa.

Para todos hay vida,
menos para el ruin
conquistador de la noche.

El viento sobre el valle
regresa la voz
secreta de los hombres.

Un pájaro en picada
exhala el tiempo por venir.

Conservo la tierra en la memoria
de la infancia,
el oleaje de los cerros
la seca espuma
del trigo naufragado.

Conservo la tierra.
El aroma del suelo mojado,
el polvo sujeto
en la esfera del mundo
con el perfume interior
de la corteza.


Conservo la tierra,
la memoria de mi padre
y de mi hermano
donde el tiempo
me convoca y me destierra.


Nada de lo que es ha sido cierto
y el hombre contra el hombre
el alimento contra el hambre
el cobijo contra la intemperie.
Hay guerra en el silencio.

Conservo la tierra
el fino polvo

en que se convertirá el mundo.


Gonzalo Vaca Narvaja