martes, 27 de junio de 2017

la fruta

IV


Se ha  perdido el mundo
en el bolsillo inútil de las monedas de diez centavos.
Se han perdido los pájaros,
y el incectuoso ruido
de la madera en el árbol viejo.
Añoro tu voz
entre dos escoceses sin hielo
-en eso soy como mi padre-
Al final, alejaré de mi boca
la acritud de un pensamiento,
y una garganta áspera
de mal aliento
será la fruta madura de este tiempo.

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